Parece que los comentarios públicos no son del agrado de muchos. Por eso y por más razones, que no vienen al caso, aquí os dejo una cuenta de correo en la que podeis decir lo que os venga en gana.

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Moradas de cine

miércoles 8 de octubre de 2008

La madre que me parió

Madre solo hay una y ...
Qué gran verdad. Desde hace unos días tengo a mi amada madre en el hospital.
Qué gran susto y qué gran pena verla falta de su sonrisa, falta de su color sonrosado, falta de su coqueteada forma de existir.
Casi sin fuerzas y con muy poquitas ganas de nada, nunca le ha faltado ánimo para seguir transmitiendo ese amor que nos tiene a toda la familia.
Madre mía, como te quiero y como necesito tu acompañamiento. Lágrimas desesperadas a los pies de tu cruz. Lamento histriónico del miedo.
Cuatro sustos, y una gran alegría. Casi de cine ha sido la historia. No le ha faltado de nada: Trama argumentada, suspense, fotografía, vestuario, actores principales y secundarios, una amplia figuración y un final abierto lleno de esperanzas.
El calor de tu corazón y tu mano tendida buscando la mía en las amargas y largas noches de vigilia. Recuerdos ya, que nadie me quitará.
Pronto solo será una aventura más en tu largo existir y una fiesta loca lo celebrará.
Qué grande eres madre!!
Ahora ya sé porque no tengo suerte en la vida, me la gasté toda el día en que fui engendrado en tu ser. No tengo la menor duda de que lo mejor de mi, eres tu.
Viva la madre que me parió!!

sábado 13 de septiembre de 2008

Trapa, algo más que chocolate

Seguramente todos conocemos los chocolates de Trapa, o las cervezas de abadía como la Chimay o Leff. Incluso hemos oído hablar del Cister. O nos suena un pueblo llamado Dueñas o un santo de nombre S. Isidoro ...
Pero lo que ya no es del dominio público es que todo eso -y mucho más- lo podemos encontrar juntito, como un pack de oferta, en un mismo lugar de ensueño.
Recuerdo que la primera vez que pasé por esa carretera contaba con 22 primaveras y era el año entre los años: 1992 con La Expo, las Olimpiadas, la FUG ... Me quedé sorprendido al descubrir un gran botijo al pie de la carretera y un lindo puestecillo de venta de chocolates. Un gran letrero despertó mi curiosidad: TRAPA. Entre árboles, escondido, se intuía la presencia de un edificio de porte noble al otro lado de la carretera: El Monasterio Cisterciense de San Isidoro de Dueñas.
Desde entonces ya lo habré visitado unas 5 veces y a cada cual mejor.
El monasterio, o la abadía, tiene poco de turístico. Para el general de las gentes no tiene nada que ver y seguramente nada que fotografiar. Pero es eso, lo invisible, lo que hace mágico al lugar.
Para empezar, es casi imposible acertar a la primera con el camino de acceso, y cuando lo consigues te encuentras que el edificio está totalmente reformado debido a los abandonos, desamortizaciones e incendios de manera que estamos ante un edificio de mediados del siglo XX y unos alrededores totalmente modernizados con la autovía y el ferrocarril que une Valladolid y Palencia con un constante zumbido del tráfico y un temblor horrendo cada media hora al pasar el tren. Los jardines exteriores son modernos y las grandes ventanas son de Climalit. La Iglesia de marcado estilo Románico y el convento Herreriano, solo guarda el aspecto exterior.
Esta tarjeta de presentación, antítesis del viaje de tus sueños, es la que permite que hable del lugar en que más paz he encontrado en toda mi vida. Y no miento, aquí solo se viene a visitar el monumento más precioso que existe: tu propio interior.
Los trapenses, como orden de clausura que es, solo permite un acceso restringido al templo, la visita a la capilla oratorio del Beato Rafael y una pequeña tienda.
Empiezo por hablar de la tienda. Me encantan estos lugares. Siempre encuentras las cosas más inesperadas. Entre los típicos recuerdos religiosos y alguno que otro manjar se encuentran las joyas de la corona: Libros, música o vídeos que no existen en otro lugar y que por supuesto hay que adquirir. Primero por puro interés y sobre todo por ayudar a sobrevivir a una gente que privándose de nuestros placeres, se dedican a pedir por nuestro bien a través de sus sacrificios.
La capilla del Beato es un ejemplo de austeridad y una oportunidad de reflexión. Un rinconcito diseñado por su sobrino Leopoldo Arnaiz Eguren para albergar sus restos y que todo te hable de Dios.
La Iglesia. No creo ser capaz de transmitir lo que es.
Entras y te hayas en un recuadro de doble cuerpo de 5 bancadas que bien en tinieblas, bien alumbrado con dos tenues bombillas te deja entrever, tras la verja y en la nave lateral, un calvario con el crucificado que más me impone. Ya en la central, observamos un alargado y amplio espacio coronado con una ascensión de la Virgen y a sus pies dos paneles representando a la humanidad ante el misterio de la Dormición y todo precedido de una cruz que por la penumbra parece levitar bajo el crucero.
Entre la verja y el altar se encuentra el coro donde los "hermanos" trapenses hacen sus oraciones.
Por supuesto que todo te hace orar, pero si sabes esperar y asistes a su turno de oficio te parecerá entrar en otro mundo. Oración cantada, Dios mismo en pentagrama. Y gracias a los tiempos que vivimos en perfecto castellano.
Riete de los coros profesionales. No hay grandes voces, ni acordes complejos, pero hay paz, amor, entrega y verdadera presencia de Cristo cuando dos o más nos reunimos en su nombre.
Me atrevo a recomendar la celebración de la Vigila Pascual en la noche del Sábado Santo. Esa noche Jesucristo resucita en ti bajo ese cielo. La verja de la clausura se rompe y todos como hermanos compartimos un mismo lugar de oración. Avanzar por la nave central hasta el altar y recibir la Sagrada Forma flanqueado por los cantos al atravesar el coro es una experiencia inolvidable. Recogerse en cualquier rincón de las naves laterales para orar a Dios sanado por el cuerpo ostiado del Cristo resucitado ...
Si esto te sabe a poco, o no puedes quedarte a medias, puedes hospedarte y vivir con y como ellos.
Solo recordar una cosa: Respetar sus indicaciones es la única manera de conseguir que el milagro se haga en ti.
Guarda silencio, es un lugar de oración. Apaga tu móvil, para hablar con Dios no lo necesitas. Son dos carteles que te abren camino a los templos.
Y me despido con el corazón abierto, prometiendo volver. Mascullando las palabras del Beato Rafael: ¡Solo Dios!
Haciendo mío su pensar: "No quiero que mi vida sea otra cosa que un acto de amor ... quiero amar a Jesús con frenesí ... quisiera dejar de vivir, si vivir pudiera sin amar"
Más información:

domingo 7 de septiembre de 2008

Más allá de las murallas

En muchas ocasiones levantamos murallas para protegernos de nuestros enemigos y suelen ser útiles para ese propósito, pero a veces también provocan que la gente se centre en ellas y se olvide de mirar más allá.
Y eso es lo que pasa con la ciudad de Ávila. Preciosa ciudad que rara vez es recordada por algo más que su maravillosa muralla y cuando se traspasa la visita queda obnubilada con el recorrido Teresiano.
Por supuesto que la muralla es lo mejor en este campo que se puede ver en España y seguramente en todo el mundo y la presencia de mi amada Santa Teresa empapa cada piedra del lugar y turísticamente es el gran filón de la ciudad.
La Catedral y la Basílica de San Vicente son los otros puntos que generan más atracción al visitante.
Repito que todo lo mencionado bien merece más de una visita y para nada defraudará las más altas expectativas del más exigente viajero ávido de conocimiento y presto a retratar todo cuanto vea.
Sin duda Ávila, además de una pequeña ciudad demasiado cercana a Madrid, es un gran tesoro artístico. Todo su casco histórico está plagado de lugares de interés y entorno a su muralla se condensa otro numeroso acopio de templos y edificios nobles.
De resaltar es el mencionado San Vicente y un buen punto de partida al tener a su lado el centro de información al visitante, muy bien dotado y de agradable trato en su personal.
Pero mi interés va más allá.
Y no digo mal, pues el punto que más me ha sorprendido de mi última visita es el más lejano al centro de la ciudad. Cogiendo por referencia la salida de la muralla junto a la Catedral y dejándose caer por una empinada cuesta que lleva por nombre Paseo de Santo Tomás se llega a él.
Real Monasterio de Santo Tomás (1493). Como dice la envidiable cultura taurina, en dos palabras: Im Presionante.
Una joya oculta a primera vista, un desconocido que por unos miserables euros, tan solo 3, dan una de las visitas más intensas que he tenido en mucho tiempo.
Residencia veraniega de los Reyes Católicos, Museo Oriental. Museo de ciencias naturales, Arquitectura gótica isabelina y para acabar de morirse de gusto, al más puro anuncio de televisión, finaliza la visita en la Basílica.
Sirva dar unos nombres: Berruguete o Domenico Fancelli para abrir boca de lo que este templo encierra. Coro y altar en un mismo plano elevado sobre la nave central en la que se encuentra el sepulcro de mármol blanco del Príncipe D. Juan y todo con ese sabor sobrio de los Dominicos.
Y hasta aquí os puedo contar por hoy. Hablaría horas y horas pero eso será otro día y os contaré todo aquello que a raíz de una visita he descubierto.
Paladear este entrante: D. Juan, único hijo varón y heredero de los RR. Católicos que murió a los 19 años de tuberculosis en Salamanca, entre sus títulos sobresalen ser Príncipe de Asturias y Gerona, duque de Montblanc, conde de Cervera, señor de Balaguer y Gobernador o Señor de Salamanca. Hubiera sido Juan III, primer rey de España.
Y de esta manera, ahora me quedo fuera de mis murallas, y os invito a pasear por la historia, a soñar con lo que pudo ser y descubrir los juegos que hace la vida. El porqué de unas tradiciones y cómo un mal fario, además de sombras, también nos trae luces.
"La gran flor de España llevó Dios en flor,
en flor floreciente de mucha virtud,
su gran majestad, real celsitud
nos dexa en España muy mucho dolor." (Juan del Encina)

martes 2 de septiembre de 2008

Don Juan. Principe de España y Señor de Salamanca

Poemas a la muerte, esbozan la Tragedia trovada a la dolorosa muerte del príncipe don Juan (1497),en cien coplas de arte mayor para consuelo de sus padres.
Obra de Juan de Fermoselle, conocido como Juan del Encina (1468-1529), nació cerca de Salamanca, donde estudió Derecho y se ordenó de menores. Adopta el nombre "del Encina" desde 1490, como capellán de coro. (Poesía medieval de Cancionero).
El 4 de octubre de 1497, pese a los denodados esfuerzos del famoso doctor Gonzalo de la Parra, fallece en Salamanca el príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos, cuando contaba 19 años. El día 3 de abril del mismo año, en Burgos, había contraído nupcias con Margarita de Austria. Según Villar y Macías, en su Historia de Salamanca, en los funerales por el príncipe se vistió por última vez en Castilla la jerga blanca como señal de luto. "De Burgos partió ese rey, de Burgos pa' Salamanca, y en mitad de aquel camino del cielo cayó una carta. -Tomadla, mis caballeros. tomadla bien y notadla. -Para vos, mi señor rey, para vos era mandada. Malo y estaba ese rey, ese rey de Salamanca, malo está de calentura, que otro mal no se le añada. Ya mandan por los doctores. doctores de toda España, todos dicen a una boca: -mi señor no tiene nada. Si non era el más chiquito, que Sebastián se llamaba, de rodillas en el suelo. el pulso le demandara: -Perdón, perdón, mi señor rey, por estas tristes palabras tres horas tiene de vida, la una y media ya es pasada. Ellos en estas palabras. su madre por ahí entrara: -Dónde estabas tú, mi madre, mi madre, la desdichada? -Rogando iba a Dios del cielo que troque alma por alma. -Tarde recordatis madre la setencia ya está dada, tres horas tiene de vida, la una y media ya es pasada. Ellos en estas palabras, su esposa por ahí entrara, un velo negro en la cara y una soga en la garganta. Y a todo esto, señores, la infanta queda preñada: si la infanta pare niño, rey será de toda España, si la infanta pare niña, reina es de Salamanca."

domingo 31 de agosto de 2008

Matando al perro, se acabó su rabia

Pasar la página de una etapa de muerte y destrucción. Pasar de puntillas por la superficie del lodazal de la vida, quimera y eufemismo de estar hasta el cuello de mierda y no lograr encauzar una senda lógica en mi existir.
Podría continuar con este ilógico galimatías que enturbia el entender, pero no tengo tiempo para pudrirme en extraer a la luz los problemas de mi sinrazón.
De qué vale dejarse la piel, quemar una vida, elevar las ilusiones a realidades, si el rencor, la envidia y la inutilidad de los inoperantes con poder son capaces de conseguir que todo se convierta en un relatar de sermones hediondos que enmascaran la bajeza de moral de aquel que predica por el Creador en su insana intención de darle color de verdad a lo que su mente podrida elabora en lo más hondo de su mal proceder.
Nunca dejará de sorprenderme como el facineroso, el inútil, el malabarista de la ineptitud acaba consiguiendo triunfar en sus planes. Cueste lo que cueste y aún a pesar de derribar su propio tenderete. Pero lo primordial es acabar con aquél que tuvo la osadía de plantarle cara a su ceguera.
Aún no alcanzo a discernir si la maldad del actor es más cruel para la víctima que el lavatorio de manos de los cooperantes, que cual Pilatos eterno, no solo no impiden, sino que justifican o amparan su quehacer.
Sirva pues este inconexo eructo de palabras teñidas de rencor como exorcismo indefinido para afrontar el mañana limpio de lastres.
La fuerza del absurdo me obliga a prescindir de cosas amadas, me limita a ser un personaje gris y a decir adiós a unos mundos coloreados por las risas de los niños.
Ya no hay más lágrimas que derramar. Solo aceptar y soñar. Dejar de ver el mundo entre aguas y saludar al nuevo sol. Sentir el calor del saber que no hubo mal hacer, si no un desconocer quien era el enemigo.
Y entre tanta mala gente y tanta marranería siempre existe ese grupo; muchísimo más numeroso del que me cabía esperar; que ha sabido reconocer, que han querido agradecer, que les ha dolido mi marchar.
Y esa es mi venganza: aquellos a los que les duele mi dolor como suyo no han permitido el triste y sucio final de sacarme por la puerta de atrás. Llevo días en que mi vida es un desfilar de muestras de aprecio, cariño e incluso amor. De romper sus vacaciones por demostrarme la sinceridad de su mano tendida. Y todo ello ante la mirada atónita del absurdo que queriendo lavar su conciencia se une a la procesión del sentir en un despropósito que denota, en mayor medida si cabe, que el que es tonto por naturaleza solo sabe hacer el ridículo.
Qué razón lleva la máxima salmanticense: "Quod natura non dat, Salmantica non praestat".
Descanso eterno a los ineptos. La valía demostrada sigue su senda, y cual arrieritos, en el camino tendremos ocasión de reencontrarnos. Y como el tiempo es juez inexorable que quita y pone razones, todo ocupará su lugar.
Ahora al menos acabó el dislate y la tranquilidad mora en mi cerebro. Terminó de caer la espada de Damocles y puedo disfrutar de la paz que no ha acompañado mi obrar en los últimos meses.